En numerosos artículos sobre software libre se destaca que no es una experiencia o práctica anarquista, inmediatamente después se menciona la importancia comercial del tema y la organización que hay detrás. La mayoría de los seguidores del software libre aseguran que esta ideología no es ni anarquista ni comunista. Algo similar ocurre con los opositores del software libre y del open souce pero en el sentido opuesto, los acusan de ser prácticas anarquistas, comunistas y hasta diabólicas; valorizan la propiedad intelectual y las matrículas como único camino al desarrollo y los nuevos avances, como si una práctica liberadora fuera unida indefectiblemente a un atraso social o una involución.
En primer lugar creo que existe un miedo generalizado de estos términos y a su vez un desconocimiento total del aspecto político-ideológico que los acompaña. En Estados Unidos hubo una persecución muy importante, sobre todo a los comunistas, durante la guerra fría, y tanta campaña dejó una idea muy generalizada en gran parte del pueblo yanki asociando este término con algo terrible y casi diabólico, lo cual todavía es explotado por el gobierno y numerosas compañías. Ni hablar en sudamérica del genocidio perpetruado por las dictaduras militares que buscaba barrer y criminalizar todo tipo de pensamiento opuesto al modelo imperante.
La Wipedia dice que la palabra anarquía describe una situación política o social en la que ningún individuo ejerce poder coactivo o autoridad alguna sobre otros. Las connotaciones de la palabra varían drásticamente según se considere esta ausencia de autoridad: bien como un orden libre deseable, bien como un caos a evitar. Generalmente se asocia este término con lo último y por eso desde lo discurcivo se hace tanto incapié para alejarse de él. También hay que diferenciar lo que es el anarquismo como práctica política o ideología, ahí nos encontramos con numerosas corrientes y pensadores, muchos de ellos con pensamientos encontrados, casi opuestos. En algo generalmente se concuerda: libertad sobre todo y eliminar todas las formas de dominación de unos hombre (o mujeres) sobre otros. También se promueve la autonomía, el auto gobierno, la cooperación mutua y el desarrollo humano como individuo y como comunidad. Se podría decir que el estado final de organización del anarquismo es un estado de cooperación individual y comunal, llamado comunismo.
Bueno, volvamos el software libre y analicemos un poco que implica. Según la Free Software Foundation, se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software; de modo más preciso habla de cuatro libertades de los usuarios del software: la libertad de usar el programa con cualquier propósito; de estudiar el funcionamiento del programa, y adaptarlo a las necesidades; de distribuir copias, con lo que puede ayudar a otros; de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie (leer más). Según Richard Stallman la idea final del software libre es crear una comunidad de usuarios que con todas las libertades correspondientes (copiar, editar, distribuir, etc) que a su forma cooperen entre sí promoviendo el desarrollo de la propia comunidad y satisfaciendo sus necesidades (de software claro está). No veo muchas diferencias con las comunidades anarquistas españolas que promovían la producción conjunta (con la libertad de no participar de la comunidad si no lo querían) y el desarrollo mediante la satisfacción de sus necesidades, la auto organización y la cooperación mutua (en la comunidad y entre las comunidades).
Entonces, cuando estamos participando en algún proyecto de software libre ya sea promoviéndolo, copiando, editando, distribuyendo, etc; tal vez estemos incursionando en una práctica anarquista como dicen. Pero pregunto: ¿es tan terrible acaso? No creo.













